Hace casi un par de meses atras me detuve a leer el blog que Umberto Valverde tiene publicado en El Pais. La mas reciente de sus entradas hacía referencia sobre la pelicula homenaje a la vida de Hector Lavoe, la cual tuvo como protagonistas a Jennifer Lopez y Marc Anthony.
Mas que no mencionar a Cali, capital mundial de la salsa gustele a quien le guste, la pelicula es una rotunda decepcion. Comparada con obras como Ray o Walk the Line, solo por citar cintas que fueron proyectadas recientemente, la pelicula que se hace sobre el gran Hector deja un sabor mas agrio que dulce en la boca de quienes morimos por la salsa.
La representacion que hacen JLo y Marc Anthony deja mucho que desear desde la parte histrionica. Uno no siente a Hector, no al que todos conocieron, al gran payaso, al Cantante, al tarzan de nuestras selvas de cemento, al malo mas malo que alguna vez vivio en Calle Luna Calle Sol. Yo no vi a Hector, mucho menos lo escuche. Es que es dificil sentir la salsa cuando no se ha andado la calle, cuando jamas uno se ha perdido en una selva de cemento o se ha peleado contra fieras salvajes. Se nota que en Manhattan no se pasa tanto trabajo. Cuando la calle no te ha pegado tan duro, la voz no afina igual. Lastima por Marc Anthony, nada personal, me gusta su estilo, su voz es fuerte y tiene sabor. Pero es que la de Hector....
Esta pelicula fue un desperdicio de fotografia y talento. Lo mas triste de todo es que la salsa, esa misma que nació en Borinquen y voló hasta el Bronx, la misma que navegó hasta llegar a la Puerta de Oro, la que cogió taxi en Juanchito y se fue de paseo por Aguablanca, Alfonso Lopez, la Base, el Guabal, San Fernando y Siloe, aquella que se huntó de negrura en Buenaventura antes de subirse a un barco, el cual hizo parada obligatoria en el Callao antes de emprender rumbo hacia el Japon, esa salsa de metales y tambores, de cantores y pregones, esa salsa no es la misma salsa de ahora. La salsa de ahora no sabe a lo mismo que sabía la salsa que yo viví.
Sobre la trama, la imagen de un Hector hundido en drogas y la mirada perdida detras de sus enormes lentes, sumadas al relato sin sentimiento de alguien que lo acompaño mas no le idolatro, deja en claro que no es un homenaje a su vida sino la percepcion de alguien que estuvo a su lado durante una epoca de su vida.
Los amantes de la salsa nunca le exigimos a Hector un modelo a de comportamiento ejemplar. No necesitabamos que llegara temprano a todos sus eventos o que dijera la verdad todo el tiempo. Quien podia exigirle a Hector que fuera otro si aunque cantaba a los cuatro vientos que antes de su muerte el dia de su suerte cambiaria, el mismo sabia que un dia se iria, que todo tenia su final?
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